Antes de ser madre, la vida me parecía complicada, y sencilla a la vez.
Bastaba con aplicar el siguiente razonamiento " Las cosas tienen la importancia que se les quiera dar”. A partir de ahí, dependiendo del estado de animo con el que te encuentres, la alineación de los planetas y unas cuantas variables más, podía ser más o menos impredecible la manera en la que me iba a tomar las cosas. Pero los días iban pasando y ti creías tenerlo todo más o menos controlado.
Desde que soy madre todo ha cambiado, ha cambiado muchísimo, no es solo que mi escala de valores haya cambiado, que es una de las frases que mas oyes mientras estas embarazada, es que mis valores se reducen básicamente a una frase “por mi hijo mato”.
El universo entero gira alrededor de él (aquí no hay alineación de los planetas que valga), quiero lo mejor para él, quiero estar todo el tiempo con él, y no quiero equivocarme en nada relacionado con él. Te surgen miedos, dudas, inquietudes….aquí no vale afrontar las cosas como vengan, aquí las cosas si que tienen unas consecuencias, y esas consecuencias afectan directamente a tu hijo. Aquí lo principal, supongo que es estar segura de ti misma, y tener unos principios, y a ser posible que sean lo más parecidos a los de tu pareja (soy de la opinión de que papi y mami al 50%). Luego el tiempo y la personalidad de de tu hijo, ya irán haciendo que tires la mayoría de los principios por tierra.
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